LA PELOTA ESTA EN EL TEJADO

(Artículo de Juan Francisco Muñoz y Pabón, canónigo lectoral de la Catedral de Sevilla, publicado en El Correo de Andalucía, en el que se insta a la Coronación Canónica de la Santísima Virgen.)

Apoyándome en el pensamiento del consejo del Gamaliel en el Sanedrín, en pro de la causa de los Apóstoles, me atrevo en estas líneas a lanzar una idea, seguro de que si es de Dios y de su Santísima Madre, prevalecerá y si es cosa mía, se desvanecerá ella sola como el humo. La idea es esta: La imagen de Nuestra Señora del Rocío. Virgen más popular de toda esta Andalucía La Baja, con culto el más ferviente y la más acendrada devoción en las dos vastas provincias de Sevilla y Huelva no está canónicamente coronada y lo debería estar.

¿No lo están la del Pilar, de Zaragoza; la de los Reyes, de Sevilla; la de las Angustias, de Granada; la de los Milagros, de El Puerto de Santa María; la de la Cabeza, de Andújar; la de los Remedios, de Fregenal de la Sierra…?.

Pues bien, aparte de la del Pilar – pues quien dice el Pilar, dice toda España – ninguna de las anteriormente citadas cuenta con una devoción más extendida. Ninguna tiene «una hermandad» en sinnúmero de pueblos de la región; ninguna encarna una fe más grande ni un amor más ardiente en partidos y partidos.

El Rocío, decía yo hace años en un artículo que corre por ahí, debiera ser declarado «monumento nacional». No aquella poética ermita de las marismas almonteñas, con ser, como lo es en efecto, el relicario de todos los amores del Condado y del Aljarafe… el lacrimatorio de las peñas de aquel terruño, como propiciatorio que es de las grandes misericordias de la Reina y Madre de misericordia, sino el Rocío-costumbre, el Rocío-institución, el Rocío-Rocío, carreta de Simpecado… el Rocío, tamboril y gaita… el Rocío promesa y el Rocío exvoto… el Rocío peregrinación a pie y el Rocío penitencia…, el Rocío rosario y sermón que no se oye, porque los vivas son más elocuentes que los razonamientos…, el Rocío procesión que ha menester para desenvolverse, y aún así le viene estrecha, toda la inmensidad de la marisma…¡Todo esto es lo que yo quisiera que se declarase monumento nacional! – esto es intangible – para que los venideros lo heredasen tal y como nosotros lo hemos recibido. ¡El Rocío es el más expresivo grito de fe y el más apasionado llanto de amor a María Santísima que sale de toda esta Andalucía durante todo el año!.

Ayer me decía un señor, residente en Madrid – el pintor Hernández Nágera, para que no se diga que atestiguamos con muertos -: Yo vengo todos los años, cójame donde me coja, sólo a ver la Hermandad del Rocío a su vuelta a Triana ¿Ve usted todo lo grandioso – ¡lo definitivo! – de la Semana Santa de Sevilla?. Pues a mí me llega más al alma del español y creyente el espectáculo del Rocío… Crea usted que no se parece a nada de este mundo.

Pues bien, esta veneradísima imagen, que tiene tan extendida devoción, que cuenta con su historial taumatúrgico, que dispone ¡hasta de cancionero!, pues desafío a quien no sepa una copla que empiece por: «La Virgen del Rocío…» esta imagen de la Madre de Dios debe ser canónicamente coronada. ¡Es cuestión de decoro rociero!.

¿Qué se necesita para ello? Lo que se necesita para todo en este mundo: Un hombre… y luego, una mujer, como complemento.

El hombre, puede ser en Sevilla, el señor cura del Salvador, que es todo un prestigioso rociano. Y la mujer… la señora doña María Magdalena Almaraz y Santos que, con solo una vez que ha ido al Rocío, ha vuelto más rociera que el arroyo del Anjolí.

Esto, en Sevilla. Que en Huelva no puede prescindirse (porque si el Rocío es de la diócesis de Sevilla, la Virgen del Rocío es de la provincia de Huelva)… en Huelva, ahí está el hombre más grande de todos los que han salido de por ahí: Siurot, el más rociano de entre todos los hijos de los hombres, y como pareja de él, doña Juana Soldán, viuda de Cepeda, primera contribuyente de la provincia… Una hija suya debe la salud a una misericordia de la Virgen.

Y si a estos cuatro prestigiosos nombres se le aunan, por ejemplo los de José Anastasio Martín de Sevilla y los de Manuel Mora y Romero, de Huelva… y luego Anita Valladolid, con todos los almonteños… y todos los rocianos, que son todos los de muchísimas leguas a la redonda del Lourdes del Condado, creo ¡y lo creo como si lo viera! que para el Rocío que viene podríamos cantar canónicamente la copla que aprendimos de niño: La Virgen del Rocío/Paloma Blanca/ha estrenado este año/manto y corona.

Si puede servir para algo mi pluma. La pelota está en el tejado. La Santísima Virgen se encargará de decir si es cosa de Ella o de mí, pecador.

Juan F. Muñoz y Pabón

Sevilla, 24 de mayo de 1918