Todo empeñó una mañana, que quiso Dios el primero, que no fueras obra humana, y te hicieron en los cielos.
Como una rosa temprana, de la que nace el consuelo, un manantial de esperanza, fuente de paz y sosiego.
Las nubes fueron las alas, el sol espiga y romero, y estrellas fueron las andas, bancos donde las almas, te bajaron desde el cielo.
Y en ese mismo momento, nacieron todas las flores, del jardín del universo, y tu reino está en Almonte, Madre de los Almonteños.
Y si tengo que rezar, rezo diciendo tu nombre, Paloma blanca de paz, Madre de todos los hombres.
Y si tengo que cantar, canto al compás de tus vientos, con un pellizco de sal, de la marisma por dentro.
Y si tengo que mirar, al cielo mi horizonte, se va mi alma contigo, Reina y Pastora de Almonte.
Estribillo: Rocío, Señora, Pastora que alumbra el camino, la luz de mi aurora, lucero que ilumina el tiempo, de todas mis horas, Almonte será siempre el reino, donde te coronan.
Que sean cien cada día, las veces que te coronen, y que en todas esas sea, Rocío siempre tu nombre.
Que seas cien por cien veces, la luz eterna del tiempo, ráfaga fundida en bronce, y que todas sean siempre, para reinar desde Almonte.
Y en ese mismo momento, nacieron todas las flores, del jardín del universo, y tu reino está en Almonte, Madre de los Almonteños.
Y si tengo que rezar, rezo diciendo tu nombre, Paloma blanca de paz, Madre de todos los hombres.
Y si tengo que cantar, canto al compás de tus vientos, con un pellizco de sal, de la marisma por dentro.
Y si tengo que mirar, al cielo del horizonte, se va mi alma contigo, Reina y Pastora de Almonte.
Estribillo:
Rocío, Señora, Pastora que alumbra el camino, la luz de mi aurora, lucero que ilumina el tiempo, de todas mis horas, Almonte será siempre el reino, donde te coronan

Autor: Rafael González-Serna