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carreta

El arco central refleja lo celestial, y representa una escena de Pentecostés. Los dos arcos laterales se refieren a lo terrenal, mostrando alegorías rocieras.

La carreta, cuya imaginería y las pinturas han sido inspiración del tallista Francisco Javier Llorente Rebollo, ha sido concebida como un templo de inspiración cristiana. En orden a esa concepción el aspecto estético y plástico simula la textura de la piedra, en la cual se ha trabajado a lo largo de la historia la construcción de la casa de Dios.

A nivel estructural podemos comenzar diciendo que la carreta consta de tres cuerpos diferenciados por niveles. En su parte inferior, y cubriendo la caja de la carreta, la ornamentación está basada en motivos vegetales (propios del barroco), y en cortinillas que dan al conjunto sensación de levedad y fluidez.

En la parte media, seis varales hacen la función de las columnas sustentadoras de la cubierta. El diseño caprichoso de las columnas, hacen de ellas una de las mayores virtudes del conjunto. Partiendo en su basa como columna clásica, esta se rompe aflorando un ánfora de la cual, a su vez, surge el fuste por el que discurre el cordón representativo de la Hermandad de Madrid-Sur. En su parte superior, y a modo de ofrenda, un racimo con motivos frutales enriquecen el diseño. Las columnas delanteras simbolizan, por la profusión de frutas, la tierra de la que parte la Hermandad, portadora de todo aunque no las produzca. Las columnas intermedias representan la tierra a la que ha de venir. Y para finalizar las traseras rinden homenaje a la tierra de María Santísima.

De nuevo aparece la columna coronada por su capitel portando cuatro cabezas aladas de angelillos.

En la parte superior, y conformando el techo, este consta de un arquitrabe denticulado en el cual descansa la bóveda de tres cuerpos, que le da al conjunto un aspecto orientalizante. Las cornisas delantera y trasera están orladas por cuatro querubines en distribución aleatoria, siendo los delanteros representativos de motivos instrumentales propios de la romería de Nuestra Señora del Rocío. La composición de los traseros es de un diseño más desenfadado.

Para finalizar, cabe destacar la decoración interior de la bóveda. Pintada con oleo y aprovechando la estructura de tres cuerpos se utiliza la parte central, y más alta, para representar el mundo celestial, utilizando como motivo la coronación de la Virgen Maria y la inclusión de la Santísima Trinidad. A ambos lados el mundo terrenal se representa con la plasmación simbólica de un camino o peregrinación, desde el momento de su partida hasta el de su llegada, con la presentación ante la Blanca Paloma.

La carreta, como bien se ha dicho, está realizada en madera de cedro y conviene destacar el policromado que se ha utilizado en su decoración.